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¿MALDICIONES GENERACIONALES?
Este tema es muy discutido por muchas iglesias cristianas evangélicas, muchos de nosotros hemos aprendido o nos hemos formado de acuerdo a como nuestros pastores nos han enseñando, y hemos creído que todo lo que nos han dicho es lo correcto, convirtiéndose en un paradigma, es muy delicioso y muy poderoso lo que las escrituras nos enseña en cuanto a este tema.
Muchos se basan en cuanto al pasaje del libro de Éxodo 20:5 donde encontramos los 10 mandamientos. “No te inclinaras a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”.
Primeramente veamos el significado de maldad y maldición
κακία, ας, ἡ. Iniquidad, maldad, malicia, sentimientos detestables, desprecio, dificultad, aflicción. Problemas. La maldad es un estado mental de desprecio hacia la justicia, rectitud, verdad, honor y virtud. Son muchos los términos que se traducen como «maldad», puesto que, al igual que en castellano, hay distintos términos en hebreo.
(heb., ra’; gr., poneros, kakos). Término que designa lo que no está en armonía con el orden divino.
faulos (φαύλός) denota, primeramente, de época importancia, trivial, llevado por todos los vientos; luego, bajo, común, malo, en el sentido de no valer nada, despreciable, perteneciente un orden inferior de cosas; en Juan 5:29, a aquellos que han practicado lo malo (faula) se los contrasta con los que han hecho lo bueno (Agatha); el mismo contraste aprarece en Rom. 9:11 y 2 Co 5:10, donde, en los mss. Más comúnmente aceptados aparecen faulos en lugar de kakos; el que practica lo malo aborrece la luz (Juan 3:20); los celos y las contiendas van acompañadas de perturbación y toda “obra perversa” Sat. 3:16
MALDICIÓN
DOCT ESCAh
El castigo pronunciado por Dios como consecuencia del pecado de Adán y Eva. El hombre no fue objeto de la maldición, sino que ésta cayó sobre la serpiente y sobre la tierra. El hombre debería comer con dolor del fruto de la tierra todos los días de su vida, y en dolor debería la mujer dar a luz sus hijos (Gn. 3:17).
Después del diluvio, el Señor olió el grato olor del sacrificio de Noé, y dijo en su corazón: «No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud» (Gn. 8:21). Había comenzado una nueva dispensación del cielo y de la tierra, y Dios no iba a maldecirla ya más, sino que iba a actuar respecto a ella en base al grato olor de la ofrenda de Noé. El hombre recibió aliento. Las estaciones anuales persistirían en tanto que la tierra permaneciese (Gn. 8:22). Dios hizo un pacto con Noé y su descendencia, y con todo ser vivo, y como prenda de este pacto estableció su arco en las nubes (Gn. 9:8-17).
Toda la creación está sometida a vanidad, y gime y está con dolores de parto (Ro. 8:20-22). Pero hay la certidumbre de una liberación ya conseguida. Las espinas y cardos eran las pruebas de la maldición (Is. 32:13); pero viene el tiempo en que «en lugar de zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán» (Is. 55:13). Tanto los débiles como los fuertes del reino animal morarán también en feliz armonía en el milenio (Is. 11:6-9). En un sentido más sublime, Cristo ha redimido a los creyentes procedentes del judaísmo de la maldición de la Ley, habiendo sido hecho maldición por ellos, porque maldito es todo el que es colgado de un madero (cfr. Gá. 3:13).
A la persona misma que sufre las consecuencias del pecado debido al juicio de Dios se le llama maldición (Nm. 5.21, 27; Jer. 29.18).
Nos hemos referido con anterioridad al término “anatema”. Esto es importante en maldiciones del Antiguo Testamento más que en las doctrinas del Nuevo Testamento. La doctrina que se relaciona con esta palabra tiene sus raíces en las expresiones de San Pablo, por ejemplo en Gal. 3: 10-14; y es el uso preciso de los significados lo que posibilita que él de un tratamiento a nuestra redención del pecado, tal y como lo hace, por ejemplo en 2Cor. 5: 21. La misma idea se manifiesta en el Apocalipsis, 22: 3: “Y no habrá más maldición”, también en Cor., 12: 3, y 16: 22.
EXISTEN O NO
Ahora que ya sabemos cuál es la diferencia entre maldad y maldición me atrevo a explicar que muchos han confundido el texto de éxodo 20: 5 creyendo que esta refiriéndose a una maldición cuando vemos que Dios está refiriendo que Él es un Dios celoso que a todos lo que no quieren obedecerle Dios se despreocupara de ellos y los deja que viva como quieran en otras palabra los desprecia por causa de su pecado.
En cuanto las maldiciones vemos que se refiere a las consecuencias del pecado. El Señor nos dice en Ezequiel 18:1-20.
Sabemos que los judíos creía el dichas maldiciones o mejor dicho como la Biblia dice que solo era un refrán que se usaba en e Israel en los V.1-3.
En Génesis 8:21
Después del diluvio, “El Señor olió el grato olor del sacrificio de Noé, y dijo en su corazón: «No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”» (Gn. 8:21).
Había comenzado una nueva dispensación del cielo y de la tierra, y Dios no iba a maldecirla ya más, sino que iba a actuar respecto a ella en base al grato olor de la ofrenda de Noé. El hombre recibió aliento. Las estaciones anuales persistirían en tanto que la tierra permaneciese (Gn. 8:22). Dios hizo un pacto con Noé y su descendencia, y con todo ser vivo, y como prenda de este pacto estableció su arco en las nubes (Gn. 9:8-17).
Dios no puede contradecirse en cuanto a que no maldecirá más la tierra, y sin embargo muchos siguen creyendo que existe maldiciones generacionales, en el libro de Ezequiel 18 El Señor nos enseña que el Hijo no pagara por los pecados de su padre sino que cada quien pagara por sus actos V.4-
V.19-20“Y si dijereis ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos, de cierto vivirá”.
El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la iniquidad del impío será sobre él.
No es como muchas de las iglesias han creído en cuanto a dichas maldiciones ya que la Palabra de Dios nos dice todo lo contrario. Los hijos no pueden llevar las maldiciones de sus antepasados o sus padres. Si nuestros antepasados o nuestros padres fueron unos alcohólicos o drogadictos no quiere decir que también los hijos vayan a ser lo mismo que sus familiares.
Veamos también en Jeremías 31: 29-34
En este punto se hace referencia que los padres comieron la uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiera las uvas agrias, tendrá la dentera.
En el V.34 dice que Dios perdona la maldad de la gente y no se acordara más de su pecado, Miqueas 6: 18 “¿Qué Dios como tú que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente y de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia”. Cuando llegamos a Cristo la Biblia en 2Corintios 5:17 dice que “De modo que si alguno esta Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas
Cristo nos ha redimido del pecado y nos ha limpiado con su Preciosa Sangre haciendo de nosotros nuevas criaturas en todas las áreas de nuestra vida. Así que desde el momento que creemos en Cristo somos diferentes y sin pecado ni maldad. Colosenses 2:14 “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
No puede ser posible que los pastores se basen mucho en las experiencias que han tenido que en la misma Palabra de Dios, y algunos ni siquiera han verificado si lo que han experimentado es de Dios o no lo es.
El Señor nos ha mandado a predicar su Palabra y no experiencias humanas, en las Escrituras no encontramos a Jesús ni a sus discípulos practicando tales cosas, e incluso Jesús rompe este paradigma con sus discípulos en Juan 9:1 donde ellos pensaba que el ciego de nacimiento era por los pecados de sus padres en pocas palabras era una maldición generacional, pero Jesús les dice que no es así como ellos creen: no es que peco ni él ni sus padres, sino que era par que las obras de Dios se manifiesten en él. Cristo es claro en cuanto a lo que sus discípulos creían sobre las maldiciones generacionales, pero Jesús lo explica claramente a todos ellos.
Recordemos que no podemos hacer doctrina del Antiguo testamento.
Por lo tanto no podemos estar creyendo en algo que no está en las Escrituras, Cristo nos redimido de la maldición. Y somos esclavos ya no del pecado, sino de Cristo Jesús por amor y causa del Evangelio.
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